Después de todos estos años de trabajo, y habiendo vivido momentos tan diferentes entre clientes y equipo al vaivén inevitable de la vida, suelo pensar en esa búsqueda que nos guía en nuestros asuntos cotidianos.

No puedo evitar cierta inquietud cuando observo las imágenes perfectas a las que estamos acostumbrándonos. Es curioso, si lo pensamos la verdadera cara de la realidad de la vida no es casi nunca tan ideal, considerando este grado de perfección  como un fin artificial del que casi siempre tarde o temprano debe uno retornar proyectando su imagen opuesta.

Una casa por experiencia propia no depende sólo de la acertada elección de ciertos muebles, ni tan siquiera de la aplicación de unos inspiradores colores. Es necesario detenerse a considerar en primer lugar cuáles son los aspectos  de cualquier tipo que identificarán el contexto de cualquier actuación. Si no partimos de una primera lectura básica, de una comprensión que nos ayude a limpiar y a prescindir de ciertos elementos, no conseguiremos ese adecuado punto de partida que nos impulse interiormente a encaminarnos a cualquier cambio.

La cuestión es que los cambios casi nunca se pueden descontextualizar de nuestras vidas personales, casi siempre están motivados por la necesidad de alcanzar un estado al que aún no hemos llegado y que la dulzura del ambiente de un dormitorio o el encanto de nuestro salón querremos que nos aporte. Un espacio bien resuelto tiene que ver con el presente de quien lo habita, pero  también está el valor de las pinceladas de su pasado, con las huellas de las personas con las que se han compartido sonrisas y abrazos, disputas o desamor.

Y es entonces, una vez que nos ayuden a poner sobre la mesa valores, costumbres y límites, cuando  podremos proyectarlos. No hay como una mesa en un espacio abierto y luminoso en la que sentarnos a conversar, a cocinar o a disfrutar del bullicio sereno de una reunión familiar cuando no nos mueve la exaltación de nuestras emociones, si no el deseo desde nuestra dimensión real e imperfecta de agradecer a la vida la oportunidad de ser cada vez más personas.

                                                                                                             ··· Por Loidi Etxarri Interiorismo ···

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