Visitamos la feria del mueble. Laura nos lo cuenta…

La belleza de lo natural, piedra y metal, adiós a las definiciones monocromáticas, nos interesan los matices, los trazos de una madera, la esencia de la naturaleza aplicada de manera convincente en todo tipo de materiales no necesariamente auténticos, nos acercamos a veces a mirar si realmente son naturales.

El hierro nos enseña su cara más auténtica, matices agrisados en chapas perforadas como fondos, perfiles en estanterías, entramados sutiles, recuerdos de otros tiempos, estructuras al servicio de los usos más cotidianos.

Pilas grandes en cocinas, gruesos frentes de encimera, amplios lavabos… mármoles en su estado más natural.

Las bases de color en tonos tierra, siempre ideales para acompañarlas de otras gamas, en toques mostazas, azules en sus versiones más próximas al mar, aguamarinas que nos relajan, la elegancia del rosa cuarzo.

Los entrelazados de cuerda, cordeles planos o redondos, efectos y sensaciones cálidas propias de ambientes interiores traspasan los límites de nuestras viviendas llegando a presidir los escenarios abiertos.

Cabezales tapizados, mil y una opciones para imaginar mil y una noches de descanso. Calidez para nuestros lugares más personales.

Este año en la feria del mueble de Milán conceptos cálidos para nuestros hogares, la elegancia del color bien combinado, sin demasiadas estridencias, el pasado y el presente unidos en una lectura que pretende ser más humana acercándonos a la naturaleza.

 

··· Por Loidi Etxarri Interiorismo ···

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